23 jul. 2011


Maldita.
Maldito todo.
Palabras punzantes que desbordan mis lagrimas mientras me oculto entre sabanas que a mi imaginación asemejan la más dura capa de protección.
Y ahora no me hables.
No quiero saber nada.
Solo escupes Veneno.
Hoy para mi no eres más que otro ser que merodea por esta misma casa.
Comenzaré a arañar nubes hasta que pueda ver el sol iluminar mi cara.
Un mínimo rayo.
Una mínima luz de esperanza...

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